lunes, 23 de diciembre de 2013

SALUD


CREO que aún nadie lo ha declarado, pero no me cabe duda de que hoy (22 de diciembre) es el gran día de la salud. Salud balsámica, consoladora, la salud como placebo, me refiero. No nos ha tocado la Lotería, pero tenemos salud, que es lo verdaderamente importante. No tenemos trabajo, nos han bajado el sueldo, nuestras pensiones son cada más bajas, nos recortan en dependencia, educación y en todo lo demás, y no nos ha tocado la Lotería, pero tenemos salud, eso sí que es lo fundamental, que nadie lo dude. Nos toman el pelo cada día, legislan que seremos menos libres, menos protestones, hasta han comprado un camión manguera para disuadirnos, y no nos ha tocado la Lotería, pero tenemos lo mejor que puede tener una persona: salud, lo más grande. La pobreza comienza a ser una realidad que ya nadie puede esconder, por mucho que se empeñen, nuestros zapatos viejos duran dos segundos en el contenedor de la basura, dos días después los puedes ver en los pies de un vecino, parecía que no estaban tan mal, pero están tan mal, claro que lo están, y no nos ha tocado la Lotería, pero no nos falta la salud, que es el mayor tesoro que puede tener una persona. Nos anuncian brotes verdes como el que anuncia boquerones en vinagre, que todo irá a mejor, que lo peor ya ha pasado, pero tú contemplas cada día ese peor como un presente inmutable, invariable, y no nos toca la Lotería, ni el Gordo, ni el segundo, si el tercero, ni hablamos de la pedrea, que tampoco, ya puestos, pero somos unos afortunados, de qué nos vamos a quejar, pero que egoístas somos, qué falta de escrúpulos, nos queda la salud, el mayor y mejor bien, y que eso nadie lo dude porque no hay duda alguna. 

Volvemos a ser emigrantes, ya sin banda sonora, sin billete de regreso, buscamos las oportunidades, -sobre- vivir, en lugares lejanos, sin raíces, sin los nuestros, y no nos ha tocado la Lotería, nada de nada, y eso que llevabas cinco números, que este año no querías comprar, pero pasa lo que siempre pasa, cómo vas a llegar al bar, al trabajo o al portal y van a estar todos brindando con cava y tú no, pero no pasa nada si no brindamos, o hagámoslo por el gran motivo: tenemos salud. Nos suben la luz, la pobreza energética ha recuperado las mantas y los viejos jerseys de los altillos, nos muestran un Bankia cortijero, amañado, áticos blanqueados sin escrúpulos, y no nos ha tocado la Lotería, pero no nos quejemos... sigue leyendo en El Día de Córdoba

martes, 17 de diciembre de 2013

SELFIE

Selfie, autopostureo fotográfico. Acabará siendo deporte olímpico. Obama, favorito a conquistar la medalla de oro. Pobres de nosotros...

ME pongo hoy un poquito hipster. No se preocupe, no le voy a pedir que se plante unas gafas de pasta, tampoco que me lea mientras escucha a Arcade Fire. Será menos gravoso, se lo aseguro. Vaya, ahora resulta que se llama selfie, y dicen que es una de las palabras más empleadas en el último año, anda que no. Sí, claro, es inglés, o algo parecido, En realidad, selfie es la traducción de una de las palabras que más me horripilan: postureo. En este caso concreto, para ser más exacto, estaríamos hablando de autorretrato postureo, ahí queda la cosa. Y no sólo me horripila postureo por su significado, que también, es básicamente por una cuestión sonora, es fea de narices la palabreja, aunque tras detenerme un instante a pensarlo también me espanta por la relación que -puede que sólo yo- establezca con el perreo, ese ritmillo repulsivo, con baile incorporado, que nos vendieron hace unos años, y que era a la salsa lo que Camela al flamenco -y que cada cual escriba el adjetivo que considere más conveniente-. Se ha hablado mucho del selfie tras el entierro de Mandela, y eso que el fallecido líder sudafricano era justamente lo contrario a lo que representa el postureo. Un hombre íntegro, nada fingido, esencia de valores, defensor de las libertades y la igualdad. Mandela era postura, postura, clara, contundente, sin aristas, esencial y básica, transparente y honesta. Pues curiosamente, tras el entierro de Mandela hemos tenido conocimiento que en el "durante" se produjo el mayor selfie de la historia mundial de los selfies mundiales -que seguro ya existe tal clasificación-. Así, en negrita y cursiva, a lo bestia, ya que estuvieron implicados Obama, el hombre entre los hombres del mundo mundial, el presidente de los Estados Unidos de América, oh yeah, su propia esposa, Michelle, la primera ministra de Dinamarca, Helle Thorning Schmidt, así como el del Reino Unido, David Cameron

Así, a lo rápido, que todo el mundo las ha visto, las imágenes reproducidas por los medios de comunicación nos muestran a un Obama, muy risueño y efusivo, tonteando con la danesa, que es la que realmente ejecuta el selfie, ya que el smartphone es de ella, y junto a ellos un Cameron que se quiere agregar a la fiesta, más por inercia que por complicidad, ya que tiene cara de qué está pasando aquí que no me entero. Pero la imagen entre las imágenes, es la de la expresión de labios contraídos y mirada afilada de Michelle Obama. Cara de "pero qué tonto es mi marido", básicamente. Por la importancia de los participantes, este selfie -no es que me haga mucha gracia la palabrilla, pero es que mucho peor su supuesta traducción al español- ha sido una de las grandes noticias de esta semana. Tal dimensión ha alcanzando que hasta ha eclipsado a la colección de perlas del ministro Montoro, imagínese, no es cualquier cosa -este hombre debería pensarlo un poquito antes de abrir la boca-. Una imagen, la de los Obama y acompañantes, que no sólo han sido muy vistas, también y, especialmente, muy comentadas. Y lo que me ha llamado la atención son las diferentes... sigue leyendo en El Día de Córdoba

sábado, 14 de diciembre de 2013

LA INFANCIA DE JESÚS

Muchos lectores hemos llegado a La infancia de Jesús con excesivas cautelas, previendo hecatombe, engaño y demás. En esta ocasión, las críticas, reseñas y recomendaciones, especialmente las procedentes de algunos autores relevantes de la escena literaria española, no han estado del lado del Nobel sudafricano. Más bien, todo lo contrario.
Debo de reconocer que sólo influyen en mi acercamiento a una novela determinados críticos, y no me refiero únicamente a las críticas que podríamos calificar como positivas. Es decir, que a ciertos críticos no le guste determinada novela se transforma en curiosidad, por lo menos, y hasta en una auténtica recomendación, así haya sido el grado ensañamiento por parte del susodicho.
En cierto modo, la obra de Coetzee es muy difícil de valorar, raramente ha conseguido la unanimidad de crítica y lectores. De hecho, es frecuente encontrarte con otro lector que te señala cimas literarias de Coetzee muy diferentes a las que tú mismo puedes señalar. En el caso concreto de La infancia de Jesús, yo la situaría en la gama media, aunque si considerase a Elizabeth Costello en esta misma gama, el título que hoy nos ocupa sería gama alta, o baja si creyese que Hombre lento o Desgracia son gamas medias. En definitiva, no considero a La infancia de Jesús entre los grandes libros de Coetzee, pero eso no impide que la catalogue como una estupenda novela.
Es más, creo que es de agradecer que un autor como Coetzee, cómodamente instalado en el olimpo literario, con su Nobel y demás trofeos en las estanterías, se atreva a estas alturas de su trayectoria en ofrecernos una obra tan diferente a las que nos tenía acostumbrados. Que asuma riesgos, hasta el punto de generar la controversia, incluso entre sus lectores más fieles o entre los críticos más reconocidos.
Hay quien ha calificado esta novela como una sátira, como una crítica malvada, como una burla o como un remake bíblico; hay quien ha llegado a calificarla como una pesada broma, y puede que haya algo de todo eso, pero entendido como un juego o fabulación del propio autor. Porque, por encima de todo, La infancia de Jesús es una fábula.
Sí, una fábula, eso que suelen hacer los narradores cuando ejercen de narradores. Una fábula, entre bíblica y postapocalíptica, que se vale de un niño y de un adulto para contarnos una historia de peregrinación, de búsqueda de una nueva vida, en un mundo diferente y desconcertante, donde, curiosamente, hablan español. Vaya por delante que no todas las novelas protagonizadas por un niño y un adulto son “versiones” de La carretera.
La infancia de Jesús cuenta con pasajes desconcertantes, situaciones que sólo son lógicas en ese nuevo mundo; es muy complicado acertar con el siguiente paso, con el devenir de la narración. Y, sin embargo, es una novela extrañamente emotiva, conmovedora si conectas con la historia y te dejas llevar por ese desgraciado niño sin conciencia de su desgracia y ese adulto solidario sin pretensión de ofrecernos una lección de solidaridad.  

Burla, broma, fábula, y una novela, por encima de todo. También cabe la posibilidad de que Coetzee no haya intentado nada de eso con La infancia de Jesús, y que se haya limitado a escribir una novela sobre un mundo ignoto, donde se habla español, y David ayuda a Simón a buscar a su madre, y solamente eso, y nada más, sin paralelismos, sin remakes. ¿Y si no se trata de un juego? ¿Y si es sólo eso?

martes, 10 de diciembre de 2013

¿Y CÓMO NO HABLAR?

¿Y cómo no hablar? Como poco, puede que no sea suficiente... ¿lo poco que nos queda?
En muchas ocasiones, la actualidad mareante esta con la que convivimos te coarta a la hora de redactar tu artículo semanal. No es un censura, a ese extremo no llegamos, pero casi lo podemos entender como una potente insinuación –con visos de imposición-. La actualidad manda, y bajo tu responsabilidad queda la rebeldía o la obediencia. El caso es que te plantas frente a la pantalla del ordenador y te preguntas: ¿y cómo no voy a hablar sobre que el libro de Belén Esteban se haya convertido en un best seller, y que haya sucedido lo mismo con la bazofia esa misógina de la sumisión? Te dicen en la panadería: al final tenemos el país que nos merecemos, que mucho hablar, pero luego todos acabamos en lo mismo, y tú tratas de pergeñar un argumento convincente, cuando otra voz, a tu espalda, dice: si da igual que compres el libro o no, si apretando el botón del mando o hablándolo ya las estás alimentando. ¿Y cómo no voy a hablar de la esa nueva de Ley de Seguridad Ciudadana, que tan bien rima con campana, y que confunde el derecho a protestar con la prohibición de protestar? Tras el anuncio, se vino el señor ministro a Andalucía, para homenajear a la Constitución. Ahora que mi hijo está aprendiendo los antónimos, creo que he encontrado un magnífico ejemplo, Constitución/Ley de Seguridad Ciudadana. ¿Tú sabes que te pueden caer treinta mil pavos si te pillan fumándote un porro? Me comenta un vecino con gesto de incredulidad, el mismo que se me queda a mí. Ni jugar a la pelota en la calle, que también está prohibido, y con multa, exclama mi vecino. Pues eso siempre ha sido muy español, quién no ha jugado un partidillo en la calle, le respondo y los dos asentimos. Y yo pregunto: ¿multarán las bullas de la Feria? Anda que no nos juntamos gente ahí, pero tela, insiste mi amigo. No les des ideas, y me despidosigue leyendo en El Día de Córdoba

lunes, 2 de diciembre de 2013

CUCHILLAS Y ESTRELLAS

Estrellas y cuchillas, cuchillas y estrellas, los dos extremos de una sociedad bipolar

Inmersos como estamos en estos tiempos bipolares, cuando no esquizofrénicos, es fácil toparte con un periódico, noticiario y demás que en apenas cinco segundos, en la misma portada incluso, te informan sobre cuchillas y estrellas. Del cielo al infierno en un solo trayecto, sin parada en el metafórico limbo, que parece predestinado a desaparecer. O habitas en el reino de las estrellas o te acostumbras a sobrevivir en la tierra de las cuchillas, y no le preguntarán qué lugar prefiere, ya lo harán o habrán hecho por usted. Solicitar un informe sobre la peligrosidad de las cuchillas en la valla de Melilla es como preguntar si la sal es salada, el azúcar dulce y el limón agrio. Pero es más que una simple y pueril evidencia, preguntar si las cuchillas pueden ser perjudiciales para las personas es un descarado y grotesco ejercicio de cinismo, es pretender convertir lo evidente en susceptible; es un atentado, en toda regla, contra la razón y la inteligencia colectiva. No pidas informes, y no me llames tonto. Las estrellas abundan. Hay más cielo que estrellas. De hecho, si brillaran todas no llegaría nunca la noche. Y es que dentro de las estrellas hemos cobijado muchas subespecies y hasta infraespecies, engendrando una fauna de imposible clasificación. A las estrellas que me refiero hoy son las gastronómicas, esas que conceden a esos restaurantes exquisitos que sólo disfrutan unos pocos. Me llamó especialmente la atención el caso de DiverXo, el último establecimiento en alcanzar las tres estrellas, que según cuentan eso es como formar parte del olimpo celestial de los fogones. Su propietario y cocinero, David, un chaval con estética entre punkarra y mohicana, contaba las vicisitudes que ha tenido que pasar hasta alcanzar esta gloria recién adquirida.
De hecho, confesó el cocinero en algunos medios de comunicación que los trabajadores de su restaurante son mileuristas... sigue leyendo en El Día de Córdoba

viernes, 29 de noviembre de 2013

CANADÁ, EL REGRESO DEL SHERIFF FORD

Ojo, atentos, que ha llegado el sheriff. Desde que le colocaron la estrella en el pecho, nadie se ha atrevido a quitársela. Richard Ford es uno de los sheriff de la narrativa actual, tal vez sea el gran sheriff, el jefe, y por eso, cada cierto tiempo, para sus fieles siempre más tiempo del que hubiéramos deseado, cuando contempla que la cosa se desmanda, que comienzan las turbulencias y los agoreros alzan la voz, pega un puñetazo sobre la mesa y exhibe su fortaleza. En cada nueva entrega de Ford, tras cada línea, yo creo escuchar: Leed, esto es una novela, así se escribe una novela.
Richard Ford es un escritor fiable, una apuesta segura. Es como una de esas marcas de automóvil o de motocicleta, de solvencia contrastada a lo largo de los años, que nunca te deja tirado en mitad de la carretera. Sabes, antes de comenzar, que el viaje alcanzará su objetivo. Puede que con algún bache, tal vez una curva mal señalizada, nada problemático en cualquier caso, no pasará de un leve susto, siempre será un buen viaje. Un gran viaje, excepcional, maravilloso, a ratos.
Hay lija y seda, arrugas y algodón, en Canadá, la nueva novela de Richard Ford. Una novela dura y sensible al mismo tiempo, terciopelo y acero. Porque así lo requiere esta historia, Ford recupera ese lado tosco, seco, en el que tan bien se desenvuelve. La dureza de Montana, la incomodidad de ese Canadá permanentemente invernal, las despedidas de la adolescencia, la noria de la vida.
Algunos críticos han intuido referencias de Carver en la obra de Ford, aunque también cabe la posibilidad de que suceda justamente lo contrario: Carver era muy Ford. En cualquier caso, hablamos de narradores que han establecido el realismo —y, por favor, no adjetivemos ese realismo— como espacio, marco, ámbito, sobre el que desarrollar una narrativa con aspiración de totalidad, de diagnóstico exacto y exhaustivo de los hombres, sus días y sus cosas.
En Canadá, como en buena parte de sus títulos, se percibe... sigue leyendo en La Tormenta en un Vaso

martes, 26 de noviembre de 2013

LAS RAÍCES DE LA VIOLENCIA

Puede que la violenta historia de Pilar comenzara con aquel mensaje de texto en su teléfono móvil, me han dicho que te han visto con unas amigas en una fiesta, cuando todavía no había cumplido los diecisiete años. Prosiguió la violenta historia de Pilar con una mala respuesta, con un insulto, y no tardó en llegar el primer empujón, el primer puñetazo. Está muy nervioso con la historia del trabajo, lo está pasando fatal, justificó Pilar cuando le preguntaron; ya habían pasado seis años desde el incidente del sms. Puede que la violenta historia de Sonia comenzara cuando su pareja le recriminó que “lo pusiera en evidencia”. Jamás me podría haber esperado esto de ti, me has dejado en ridículo delante de todo el mundo, le dijo él, muy enfadado, y durante unos días Sonia llegó a pensar que tal vez tuviera su parte de razón, que las diferencias hay que mantenerlas en la intimidad, tal y como le había explicado su madre tantas veces. Puede que la violenta historia de Inés comenzara en el verano de 2010, en aquellos días en la playa. Inés quiso agradar a su chico exhibiendo ese tipo de bikinis que tanto le gustaban a él, que tanto le llamaban la atención en las otras chicas. Lo había descubierto, en ocasiones hasta giraba el cuello, lo comentaba con sus amigos, apenas disimulaba. Ni se te ocurra ir enseñando el culo al lado mía, que parece que quieres poner cachondos a mis amigos, le advirtió él. Qué celosos son los hombres, comentó Inés mientras tomaba café con sus amigas y todas asintieron. Puede que la violenta historia de Rafi comenzara tras el nacimiento de Sergio, su primer hijo. Hasta entonces, la suya había sido una relación normal, estable, para convertirse en un infierno. Interminables noches de llantos y gritos, días silenciosos, con el eco de los reproches y de los golpes.
Historias violentas que aparentemente comenzaron a partir de un hecho o momento concreto, pero que empezaron mucho antes, en la memoria que han creado las raíces de la desigualdad a lo largo de los siglos. Raíces que han crecido y extendido durante siglos, tanto que cuesta establecer dónde comienzan, ese punto concreto en el que empezó todo. Raíces fuertes y antiguas, que se ramifican, que se abrazan a otras raíces, formando en el núcleo, en el origen de las cosas, en un solo núcleo, la semilla. Raíces con savia venenosa, terriblemente contagiosa, que nos ha... sigue leyendo en El Día de Córdoba 

lunes, 18 de noviembre de 2013

INSUMISAS

Vaya por delante, declaración de principios, que a mí me gustan las mujeres insumisas. Mucho. Es más, no me gustan nada, pero nada, las sumisas, ya sean casadas o solteras. Qué aburrido debe ser tener una pareja sumisa o sumiso. Una pareja que te reciba en la puerta de casa, como ese anuncio franquista del brandy, con la batita de cuadros y las zapatillas de paño. Una pareja que dependa de ti en todos los aspectos, incluso en el económico, porque el ideal de la mujer sumisa es aquella que no trabaja fuera, que es una perfecta ama de casa, una madre abnegada y entregada, y una esposa fiel y esclava. Qué tostón tener así una mujer, una pareja, a tu lado, sin pretensiones ni ambiciones, sin inquietudes. Aburrido y mentiroso, no contar con una pareja con la que intercambiar opiniones, reflexiones, discutir, trazar alianzas, desencuentros, encuentros, y todo eso que se da en una relación de pareja entre iguales. Quien desea sumisión a su alrededor es porque no cuenta con la suficiente entidad y personalidad para mostrarlas a las claras y teme que salga a la luz su enanismo mental, su incapacidad para establecer relaciones y para expresar su posición, su opinión, sobre lo humano y sobre lo divino. Qué aburrido y enano mental debe ser todo aquel que busca en esta vida una pareja sumisa o sumiso. No quiero hablar del ya célebre libro de marras, no quiero incitar a nadie a acercarse, aunque sea por sano o morbo insano, a ese mendrugo cavernario impulsado por ese especialista en provocaciones varias que tan bien conocimos en nuestra ciudad.
Ha coincidido la aparición de este libro, de título infame, con el XXIV Feminario que, como cada año, por estas fechas, se celebra en Córdoba. 24 años ya, quién lo diría. 24 años de reflexión feminista, de debate, de hurgar en los rasgos más representativos y dañinos de la sociedad patriarcal. Y siempre, en estos 24 años, Rafaela Pastor al frente, referente de la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres. En estos 24 años, Rafaela ha tenido que soportar todo tipo de insultos, descalificaciones y exabruptos. Ladran, cabalgamos. La llaman feminazi, sobre todo aquellos que consideran que feminismo, en un alarde de ignorancia, es justamente lo contrario que machismo. El machismo proclama la desigualdad de género, el situar a la mujer en un escalón inferior, mientras que el feminismo pretende... sigue leyendo en El Día de Córdoba 

jueves, 14 de noviembre de 2013

EL HOMBRE QUE MATÓ A QUEIPO DE LLANO

José Luis Castro Lombilla, Lombilla a secas, hasta no hace tanto, conocido por su extensa trayectoria en el humor gráfico, donde es uno de los nombres más destacados, ha debutado en la novela con El hombre que mató a Queipo de Llano, Premio Casino de Mieres, y ahora editada y distribuida en las librerías por Autores Premiados, una iniciativa editorial que pretende rescatar del olvido todos aquellos estupendos y valiosos libros que han cosechado premios, algunos destacados, a lo largo y ancho de la geografía española, pero que carecen de lo que podríamos calificar como “circuito comercial”.
Aunque conocía la faceta narrativa de Lombilla, gracias a algunos relatos que han conquistado algunos de los certámenes más prestigiosos del país, no ha sido hasta El hombre que mató a Queipo de Llano cuando he percibido plenamente la dimensión del escritor, del narrador, que puede llegar a ser. En su ópera prima, Lombilla se atreve con una obra realmente complicada, por los diferentes tiempos en los que transcurren las historias y porque estos “tiempos” se nos ofrecen con estilos y voces completamente diferentes al resto, gracias a un depurado y brillante ejercicio de estilo... sigue leyendo en La Tormenta en un Vaso
 

martes, 12 de noviembre de 2013

ARTE DEGENERADO

Arte Degenerado, esa expresión que acuñó el nazismo. Holocausto artístico, para salvaguardar la pureza del pueblo...


CUENTAN que Hitler intentó un par de veces ser admitido en la Escuela de Arte de Viena. Sabemos con penosa e histórica certeza que los exterminios, las invasiones, los bombardeos y los lavados de cerebro se le daban bien, pero, para su desgracia, el pincel en sus manos era un elemento hostil, como un boquerón aún en la red, que jamás consiguió dominar. Paisajes infantiles, retratos sin pulso, sombras planas era lo único que podía y sabía aportar y transmitir, y claro, no lo dejaron entrar en la escuela. Sueño truncado, frustración en vena. Una pena que el jovencito Adolfo se topara con un profesor íntegro y comprometido con el Arte, no sabemos si nos habríamos librado de semejante monstruo, empleando su tiempo en ejecutar lienzos y no personas. El hecho es que esto le sentó más que fatal al susodicho, y que cuando comenzó a ser el Adolf que todos desgraciadamente conocemos, decidió que también habría que, primero, detener, y a continuación exterminar lo que comenzaron a definir como Arte Degenerado. Picasso, Renoir, Van Goth, Matisse, Cézanne o Chagall formaban parte de ese peligroso escuadrón contaminador, así como sus estilos, dadaísmo, surrealismo, cubismo, etc., también incluyeron al jazz, faltaría más, esa música desordenada del infierno. Entendieron su Arte Degenerado como agentes infiltrados enviados por los judíos y los bolcheviques, elementos hirientes y nocivos para el buen alemán, ese perfecto ejemplar superdotado, máximo exponente de la raza aria, la raza entre las razas. Hitler y sus correligionarios le dedicaron tiempo al asunto, terriblemente, y así a partir de 1933 comenzaron a desarrollar su maléfico plan. 
En primer lugar, despidieron y apartaron de la dirección de los museos a todos aquellos gestores que hubieran tenido el atrevimiento de adquirir o exponer lo que habían catalogado como Arte Degenerado, ya fueran nacionales o foráneos. La Bauhaus cerró sus puertas. De igual manera se comportaron con las escuelas y academias, donde el Arte Contemporáneo, las vanguardias, pasaron obligatoriamente al silencioso sótano del olvido... sigue leyendo en El Día de Córdoba

miércoles, 6 de noviembre de 2013

EXTREMODURO, DE PROFUNDIS

Extremoduro ha logrado ser uno de esos grupos atípicos, por muy diferentes motivos, Fronterizos, que han conseguido aunar a multitud de “públicos”. Buena parte de los seguidores de los Rosendo, Barricada o Barón Rojo cayeron en las redes de los extremeños, pero es que algo parecido sucedió con los seguidores de Camarón de la Isla, Triana y demás experimentos relacionados con el flamenco, y hasta los modernos más modernos cayeron rendidos a sus pies. Como unos Guns and Roses españoles, todos encontramos un motivo para que nos gustaran Extremoduro... sigue leyendo en La Tormenta En Un Vaso

lunes, 4 de noviembre de 2013

LOU REED

Poesía y electricidad, rock y cemento, el cielo de las alcantarillas, las venas de las calles, la sangre de la noche. Lou Reed.
ES un día perfecto, me alegro de haberlo pasado contigo. Con sus alas eléctricas de algodón e hierro, voló desde Nueva York a Berlín, viaje al paraíso de las flores que nacen en el cemento, en el hormigón, en las alcantarillas, en las camionetas de reparto, en la cola del supermercado. El paraíso de los mortales con aspiraciones aéreas, especialistas de circos mundanos, focas y delfines, perros equilibristas, payasos de peluca roja, trapecistas con red de telaraña. Alas eléctricas para ese niño con rasgos de un Frankenstein que trabaja los sábados por la noche en el burger, propinas sonoras, monedas que se resbalan por los tobillos, agujereados los bolsillos. Alas rojas y negras, como esas noches con Andy, sobreviviendo a Andy, hacerse mayor en la Factoría ante el pelo blanco de Andy, alas rojas y negras. Se ha ido Lou Reed y nos queda todo lo demás, que tampoco es tanto, aunque muchos lo entiendan como demasiado. Se ha ido Lou Reed, lo recibió la dulce Jane al otro lado de la nada, y cantaron susurrando esa canción que ya es eterna, y que es un canto de tripas y sueños, de metal y cristal. Date una vuelta por el lado salvaje. Poeta, transgresor, adelantado y, sobre todo, por encima de todo, roquero. Ejemplo cualificado de esa leyenda que se le atribuye al rock, y que tal vez redactaron para Lou Reed. Se ha ido Lou Reed, pero no será para siempre, lo mejor de él se queda entre nosotros, que no son sólo sus canciones, que también, es su espíritu, la capacidad de invención, las luces largas, el futuro que nos anticipó, el quejido de la magia. Es un día perfecto, me alegro de haberlo pasado contigo.

Pocos autores han sintetizado el tiempo que les ha tocado vivir como Lou Reed. Su obra es un perfecto resumen de su educación cultural, emocional y social, un inmenso puzzle que tal vez él mismo nunca llegó a componer definitivamente. Ginsberg, Bowie, T Rex, Andy Warhol, Factory, Cale, Baudelaire, el Glam, el Rock, el Pop, pero también la niebla de las noches, los sótanos familiares, el grito de las calles, el tumulto de los mercados, aparecen en la obra de Reed. Tienes razón y yo estoy equivocado. Un creador que... sigue leyendo en El Día de Córdoba

viernes, 1 de noviembre de 2013

THE WANDERERS. LAS PANDILLAS DEL BRONX.

Han escondido los juguetes en el baúl de la memoria, apenas ya pisan la pista de baloncesto y prefieren quedarse en la grada, fumando, escupiendo, hablando de sus cosas. Son cosas nuevas, no todas buenas, diferentes, cosas de niños que quieren ser hombres lo antes posible y dejar de ser niños —lo antes posible—. Los primeros cigarrillos, cerveza y chupitos de güisqui. Los primeros besos, esas caricias en el portal. El barrio es oscuro cuando el reloj avanza y los callejones son el escenario de reyertas, intercambios y demás negociaciones, y hay que cuidar el barrio, hay que defender el barrio y, sobre todo, hay que dominar el barrio. Hay otros como ellos, otras pandillas, que también se han marcado el mismo objetivo. Son los años sesenta y ellos son los Wanderers.
Richard Price, al que una inmensa mayoría descubrimos gracias a la majestuosa The Wire, debutó en la literatura a los veinticuatro años con The Wanderers. Las pandillas del Bronx. Una soberbia postal de la adolescencia como un tiempo en la frontera de la vida, entre la niñez y la juventud a la vuelta de la esquina. Tiempo de transformación, la mariposa vuela por sus propios medios, con sus nuevas alas, tratando de encontrar y encontrarse.
Lawren Kasdan filmó la prodigiosa Reencuentro Richard Price escribió The Wanderers, y ambas obras pueden entenderse como eslabones de una misma cadena, situadas en lugares diferentes: al principio y al final. También podríamos referirnos a American Grafitti, de Lucas, y hasta a Rebelde sin causa, del ojeroso James Dean, pero temo que empezaríamos a alejarnos demasiado. Las primeras obras de Spike Lee —antes de perderse en su propio laberinto—, incluso... seguir leyendo en La Tormenta En Un Vaso

miércoles, 30 de octubre de 2013

VANIDAD

Es muy sencillo, pon un poco de vanidad en el anzuelo y lánzalo... No tendrás que esperar mucho. No tardamos en picar...
YA no gastan pata de palo, tampoco un loro pasea por sus hombros, el parche lo han sustituido por lentillas de colores y tal vez prefieran un gin tonic, con sus tropezones de colores, antes que ese ron que canturreaban a todas horas. Los piratas de nuevo cuño los podemos encontrar en un lujoso despacho, al frente de una gran multinacional o de un banco con colorista logotipo, entre los recovecos de ese nuevo océano que es Internet, en un almacén o exhibiendo gritos y codazos en cualquier bolsa del mundo. También los seguimos encontrando en su espacio original e histórico, en el mar, metralleta en mano, secuestradores marinos en la mayoría de las ocasiones. Secuestros largos y crueles, parapetados tras el laberinto de los vacíos de las leyes internacionales y el silencio, cuando no en la pasividad de los gobiernos. Los más famosos, denominación de origen en toda regla, los patanegra del circuito, por trayectoria, dedicación y proyección: los piratas somalíes. De plena actualidad en los últimos años, todos recordamos el interminable padecimiento de los tripulantes del Alakrana, así como demás secuestros, hasta una película les han dedicado la industria americana, protagonizada por Tom Hanks, Capitán Phillips. Abdi Hassan, más conocido como Bocazas, fue uno de los más célebres piratas somalíes, cuentan que estuvo implicado en lo del barco español. Hassan, cansado de secuestrar marineros o con el suficiente dinero para llevar una acomodada jubilación, o puede que por ambos motivos al mismo tiempo, no hace tanto decidió retirarse del negocio. Y lo anunció a bombo y platillo, que para eso ya era un pirata célebre y temido.

Arropado por la dejadez legalista de su país, obviando la multitud de órdenes de captura, Abdi Hassan comenzó a vivir su tranquilo retiro sin tener en cuenta su pasado, como un automóvil con el cuentakilómetros a cero. Una nueva vida, a partir de la nada, como si no tuviera cuentas que saldar. Puede que se comprara una inmensa finca, donde pastaban las reses tranquilamente. Puede que tuviese la intención de convertirse en coleccionista de atardeceres, sentado cada tarde en una mecedora, en el porche, con un grueso puro en la mano. Puede que se entregara a la vida familiar, después de tantos años de pirateo y travesías, rodeado de niños juguetones y sonrientes. Sin embargo, lo que ya intuía como una plácida jubilación, de golpe y porrazo, por torpeza propia... seguir leyendo en El Día de Córdoba

viernes, 25 de octubre de 2013

LA HABITACIÓN OSCURA

No te quedes ahí. Vamos, entra, ya estamos todos. Tras la cortina, la puerta: está abierta. No debe ningún lector temer entrar en La habitación oscura, aún a sabiendas de encontrarse en ella, porque se encontrará. De un modo u otro, estamos todos, y nos reconoceremos, en esa mano que nos roza junto al sofá, en las pisadas silenciosas del centro, en los jadeos de la esquina, en ese espejo en el que se transforma la habitación, cuando la oscuridad lo ocupa todo.
La habitación oscura de Isaac Rosa es, sencillamente, una novela prodigiosa, un sublime artefacto literario que cuenta con todos esos ingredientes y elementos que convierten la narrativa, el contar una historia, en un apasionante proceso vital que te sacude, acaricia, empuja, insulta, atrapa o apabulla.
Isaac Rosa demuestra con esta novela que es uno de los autores con más talento que podemos encontrar en la narrativa escrita en español, y no añado ningún adjetivo posterior, del tipo joven, de su generación o similares, a esta afirmación. Lo intuimos en El vano ayer, lo refrendamos en la deslumbrante El país del miedo, lo confirmó en La mano invisible y exhibe ya toda su madurez en La habitación oscura. Título tras título, Rosa ha crecido en técnica, en transparencia, en dominio y, sobre todo, en sinceridad.
Una sinceridad real, esa quesigue leyendo en La Tormenta En Un Vaso 

lunes, 21 de octubre de 2013

HABLEMOS DE CINE

Hablemos de cine, sí, aunque al ministro Montoro no le haga gracia, él se lo pierde. Sus declaraciones de los últimos días aún siguen coleando. ¿Cuáles? Con este señor es necesario especificar, el trabajo se acumula. Con lo de los sueldos, y su “subida moderada”, nos tocó el alma a la mayoría, y con lo del “problema de calidad” del cine español se la tocó a los del gremio, pero también a tantos otros que hemos crecido y formado frente a la pantalla. Luego, el buen hombre, cuando vio la que había organizado, rectificó mediante un escueto comunicado de prensa. Rectificó sobre lo del cine, en los de sueldos sigue plenamente convencido, estoy por pedirle que me diga dónde se compró esas gafas que le muestran esa maravillosa realidad que solo él contempla. El otro ministro mediático, Wert, Mr. TT, en cambio, dice que el cine español es muy bueno, de gran calidad, yo creo que le tiene tanta estima, lo contempla tan poderoso y brillante, que no necesita de ayuda alguna, que se apañen solos, pensará. Pedro Almodóvar firmaba el otro día una dura carta contra la política del Gobierno de Rajoy con respecto al cine. Según el cineasta manchego, los populares se la tienen “jurada” a la gente del cine desde aquella gala de los Goya en la que el No a la Guerra se coló en el escenario. Yo, sin embargo, no tengo esa percepción, me parecería la supuesta operación actual como sacada de una intrigante obra de Shakespeare, meditada, sibilina, fría, a lo Juego de Tronos pero con Wert y Montoro de protagonistas (como los productores de la serie lean esto me denuncian, yo lo haría).
Creo que ya lo he contado, pero es que me viene como anillo al dedo –lo siento-, aún sigo impresionado. Una vez conocí un hombre que me dijo con orgullo, y no es ironía, tampoco estoy bromeando, que nunca había leído un libro, de la misma manera que nunca había visto una película en su vida. Yo me dedico a trabajar, sentenció. Esto me lo espetó después de que me presentaran como escritor, no es difícil deducir lo que pensaba de mí en ese momento –todo, menos bonito-. Ese hombre exhibía su inapetencia cultural con orgullo, sintiéndose un privilegiado, un ser entregado a la verdadera y más noble de las causas: el trabajo (que puede llegar a serlo, pero todo en su justa medida). Ese hombre que conocí, hagamos un ejercicio de imaginación, tampoco es tan difícil, que peores los hemos visto, con responsabilidades de gobierno, ¿ayudaría al cine español, o a los editores, o a los museos o impulsaría becas o programas de creación artística? sigue leyendo en El Día de Córdoba

martes, 15 de octubre de 2013

EL SILENCIO DE LOS SONIDOS

Sonidos que nos acompañan a lo largo de nuestra vida. Sonidos queridos, que nos definen. Sonidos que queremos evitar, que catalagomos como ruido. Pero no, son los sonidos de nuestros días...
HAY sonidos en los que podemos confiar y en los que confiamos. En la última jornada de Cosmopoética, la poeta irlandesa Moya Cannon reflexionaba durante su recital sobre esos sonidos que nos acompañan a lo largo de nuestra vida, que no nos detenemos un instante a reconocerlos, a disfrutarlos, a nombrarlos, y que aún así nos son fundamentales. Nuestra vida no sería la misma sin ellos, aunque los escuchemos sin prestarles la menor atención. El sonido del llanto de un bebé en la madrugada, el sonido del agua que fluye, en una fuente, en un río, de un grifo, el sonido de los pájaros en los árboles, el crujiente sonido de las hojas bajo nuestros pies, especialmente ahora en otoño. Sonidos en los que confiamos. Podríamos establecer un mapa sonoro de todos esos sonidos que nos acompañan y a los que no prestamos atención. Están ahí, conviven con nosotros, forman parte de nuestros días, de nuestras horas, en cierto modo nos definen, formando parte del decorado en el que interpretamos nuestro paso por este mundo. Con frecuencia, ahora más que nunca, confundimos el ruido con el sonido. Es más, llegamos a considerar el sonido, el que nos molesta, el que no entendemos, como ruido, pero es sonido, el sonido de nuestros días. Vivimos en un tiempo ruidoso, mucho ruido, pero mucho de ese ruido es el sonido de este tiempo que nos ha tocado. Sí, es el sonido, aunque no queramos reconocerlo como tal.

Desde esta misma semana, gracias a las nuevas tecnologías, podemos escuchar el sonido de algunos de los supervivientes en el campo de concentración de Auschwitz. Un material excepcional, recopilado por el juez responsable de la causa, que ahora está a disposición de todo aquel que desee escucharlo. El metódico y calculado exterminio nazi, que se cebó especialmente con el pueblo judío, fue un sonido de su tiempo. El relato descarnado del horror. Un sonido ingrato, desolador, nauseabundo, que muy pocos quisieron escuchar. El sonido de los desaparecidos en Argentina, en Chile y, también aquí, en España. Un sonido molesto que para muchos era -y sigue siendo- un cansino pitido en los oídos. Y no, no era ruido, era sonido. Como tampoco fue ruido el sonido procedente de Vietnam, Guatemala, Sudáfrica, Irán o Libia. El sonido terrible y grotesco... sigue leyendo en El Día de Córdoba

lunes, 14 de octubre de 2013

PRISIONEROS

Algo de Seven, de El silencio de los corderos, de Zodiac, de Mistic River, sí; te vienen a la memoria mientras la estás viendo, pero Prisioneros se deja ver. Angustiosamente conseguida. 

lunes, 7 de octubre de 2013

LEER

Leer------>conocimiento------->vida-------->libertad. El mayor antídoto contra el pensamiento único. No dejes de leer!

Cada día tengo más claro que la lectura es uno de los ejercicios que más libertad nos proporciona a lo largo de nuestra vida. De hecho, considero a las bibliotecas, a las librerías, como auténticos espacios de libertad. Más que nunca es necesario leer, descubrir otras realidades, contrastar opiniones, formarnos, enriquecernos, vivir y crecer. En mi caso, al menos, mientras más preso e incómodo me siento en esta dura e interminable realidad que nos ha tocado vivir, o mejor padecer, más me entrego a los libros. ¿Huida? Tal vez, necesito sentir que no todo es como lo contemplo, que existen otras ventanas a las que asomarse y que éstas me ofrecen imágenes y perspectivas completamente diferentes. La lectura es el mayor antídoto contra el pensamiento único. En los últimos días, dos libros y un evento, me han reafirmado en esta creencia, he vuelto a sentir esa capacidad que la lectura –los libros- despliega ante nuestros ojos. Como cada otoño, y en esta ocasión más allá de la metáfora, ha llovido de verdad, recibimos en Córdoba la visita del hombre del paraguas, anunciándonos que Cosmopoética cumple una nueva edición. Un agradable empacho poético, que no necesitará de bicarbonato o Almax, no, todo lo contrario, se trata de una digestión agradable, nutritiva y saludable. "Todo es poesía. La poesía está en lo más pequeño y en lo más grande. En lo pequeño sobre todo", indicó esta pasada semana García Baena, uno de los nombres propios de esta edición. Plenamente afianzada en el calendario cultural de nuestra ciudad y país, Cosmopoética es el mejor y más transparente escaparate de la poesía, un espacio privilegiado en el que disfrutar, compartir, aprender y relacionarse. Que se siga celebrando, en estos tiempos de desprecio constante a la cultura, ya es una buena noticia, pero el que siga demostrando ese nervio, esa capacidad por reinventarse, es digno de elogio.
Cosmopoética nos muestra la imagen verdadera del creador, no somos tan extraños, no somos tan diferentes, cobijamos bajo nuestra piel los mismos anhelos y preocupaciones. Un ejercicio más de lo que entiendo como “naturalización de la literatura”. Leer no debe considerarse nunca como un ejercicio exclusivista o lejano, debe ser uno más de los elementos de nuestra vida cotidiana. Durante varios días he estado visitando Canadá de la mano del novelista Richard Ford. Siempre es un placer adentrarse en las historias de este autor, placer que se acrecienta en su último título, y que les recomiendo por diferentes motivos... sigue leyendo en El Día de Córdoba

domingo, 6 de octubre de 2013

CLAUDICACIÓN/EVOLUCIÓN

No soy capaz de afirmar si he claudicado yo o si han sido ellos los que han evolucionado, el caso es que los Arctic Monkeys han pasado de no interesarme a entusiasmarme, gracias a su nuevo trabajo AM. Esta canción, en concreto, me parece una pieza memorable de arquitectura musical: perfecta en su definición. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

UNA EUROPA SIN SUEÑOS

No dicen todos los días que nada volverá a ser igual... ¿Qué quiere decir eso? ¿No vamos a recuperar nada de lo mucho que hemos perdido?
Esta crisis interminable ha borrado de la faz de la tierra a un sinfín de gobiernos y de líderes políticos, de uno y otro signo. Los ciudadanos han culpabilizado a sus mandatarios de los estragos causados por la situación económica y por las medidas que han llevado a cabo para combatirla. Una crisis que ya dura demasiado, ya no es esa brecha inesperada en la estadística, es una tendencia, claramente marcada. Una tendencia que están aprovechando para construir una nueva realidad, básicamente europea, más preocupada por recuperar el pulso de las cifras que por la calidad de vida de los ciudadanos. La fiesta se acabó, nos repiten, una fiesta que eran nuestros derechos más esenciales, nuestra educación, nuestra sanidad, las políticas sociales en su conjunto. Conquistas que costaron años de lucha y de consenso y que ahora son el estorbo, el lastre de esa supuesta obesidad que nos ha asfixiado. Tiempo de liposucción, el que más se esmera con el bisturí, el que más frialdad exhibe, el que recorta y recorta, tiene su premio garantizado en la tómbola de los mercados. En este contexto, lo que parecía un dominó en caída libre, como ese que nos muestran los informativos cada poco, ese nuevo récord mundial, ha encontrado su primera gran excepción. Le ha ido muy bien a Angela Merkel en las últimas elecciones alemanas, muy bien, mejor incluso de lo que ella misma esperaba. Ha rozado la mayoría absoluta, enviando a los liberales al limbo, cuando no al infierno, de la representación parlamentaria. Puede que se hayan quedado sin espacio ideológico, ya que no me cabe en la cabeza una derecha más derecha que la proclamada por Merkel, ¿queda derecha tras ella? Los resultados parecen indicar que no. Una idea, un titular, se ha repetido con insistencia tras la victoria de la política alemana: El triunfo del pragmatismo.
Un titular que esconde una realidad cruel en la situación actual y de la que no escapamos ninguno de nosotros, y que nos traslada a una evidencia tan y fría como orquestada: las personas ya no somos el epicentro de la política. Antes que nosotros están el equilibrio de las cuentas, a costa de lo que sea, la protección de la deuda, caiga quien caiga, la ejecución exacta del presupuesto, y si viene un imprevisto ya veremos de donde recortamos, porque siempre se puede seguir recortando. Indiscutiblemente, los alemanes sienten que les va bien con Angela Merkel... seguir leyendo en El Día de Córdoba

jueves, 26 de septiembre de 2013

TAPA

Es emocionante que le pongan tu nombre a una calle o plaza, que te nombren hijo adoptivo o predilecto, que te escojan como pregonero, conferenciante o lo que sea, pero que a una tapa le pongan tu nombre es lo más!

lunes, 23 de septiembre de 2013

PENSIONES


Dijo que no tocaría las pensiones, amén, que los mayores son el sector más vulnerable de la población, que si patatín y patatán, pero es que dijo demasiadas cosas o nos las contó muy mal. Nada de lo que extrañarse, también dijo Rajoy que no subiría el IVA –vea en Youtube la recogida de firmas para evitarlo-, dijo que no nos subiría los impuestos, ay, que la sanidad y la educación son elementos intocables, sagrados, venga. Pues ahora parece que todo es profano y mundano, susceptible de ser cambiado, recortado o, sencillamente, destruido. Una vez pecado, qué más da una mentira más, un nuevo pecado, tampoco le impondrán muchas más avemarías, que las reza por encargo el muchacho ese que se tropieza con Obama en los pasillos. Anuncia el Gobierno, a bombo y platillo, el ahorro en las pensiones. 33 mil millones de euros, calderilla, qué curioso que la cantidad coincida, casi exactamente, con lo que nos va a costar el negocio de los bancos. Sí, el negocio de los bancos, que no es su negocio ni el mío, pero que entre todos lo pagamos, y eso que ya le pagamos a los bancos, el presente y el futuro, esas hipotecas que nos condenan a la relación más estable de cuantas disfrutaremos a lo largo de nuestra vida. Pero nuestra relación con los bancos no se disfruta, se padece y, sobre todo, se paga. En metálico, en blanco, dinero declarado, que en B no admiten nada. Sí, estoy muy enfadado, ¿de dónde salen esos 33 mil millones, de dónde?  ¿Es el ahorro por no gastar en sellos, en cajas de cartón, en cartuchos para las impresoras? Son muchos millones y supongo que, seguro que no me equivoco, saldrán de su pensión y de la mía, de las de todos nosotros.
Ana Mato y Leo di Caprio, ya le dice Leo, a secas, con familiaridad, que los canapés unen mucho, testigos directos de una nueva hazaña de Nadal. Esta vez tocó Nueva York, que todavía nos sigue siendo asequible, que las marcas buenas, esas que tanto les gustan, son más baratas que las que exportamos. No sé si hubo lluvia de confeti o si le permitieron aparcar el Jaguar en la puerta. Hablaban de esto en la panadería, seguro que le pitaban los oídos a la ministra. Una señora mayor, pensionista, relataba la cuenta de lo que le entraba al mes, “con lo que ésa se gasta en dos horas por ahí tengo yo para tres meses”, concluyó. Otra mujer, siguen siendo las mujeres las que van a comprar el pan, como tantas y tantas otras cosas, en determinados aspectos no hemos cambiado apenas, también mayor, explicaba que si le bajaban la pensión no sabía cómo iban a comer sus hijos y sus nietos, “nueve se me juntan todos los días a la hora de comer, que yo no sé cómo me las ingenio para ponerles un plato a cada uno"... sigue leyendo en El Día de Córdoba 

martes, 17 de septiembre de 2013

OLIMPIADAS

¿Eran los Juegos Olímpicos una prioridad? ?Estábamos preparados? ¿Te has tomado alguna vez un relaxing cup of café con leche in the Plaza Mayor?

Se ha hablado y se sigue hablando, mucho, de las Olimpiadas que no se celebrarán en Madrid, en el año 2020. Se ha hablado tanto que, lo reconozco, ya me aburre el tema. Menos mal que no llegaron a diseñar una mascota, que sería la reina del photoshop en miles de versiones y gracietas diferentes. El famoso “relaxing cup café con leche en la Plaza Mayor” me pareció divertido, por todo, en los primeros momentos, pero ya me cansa tanta punta que se le ha sacado. Se le ha sacado tanta que ya no queda ni mina ni madera, el lápiz es serrín que vuela por las redes sociales. Siempre he tenido un sentimiento encontrado hacia estas Olimpiadas –que de momento no serán-, por muy diferentes motivos. Son innegables y evidentes los beneficios que un gran evento de estas características ofrece a la ciudad, comunidad y país que lo acoge. Es de una miopía cercana a la ceguera no querer ver eso. Y no pensemos sólo, que sería una reflexión muy simplista y falsa, en esos beneficios directos que son tan fáciles de contabilizar: trabajadores empleados en la construcción, coordinación, transformación de la zona escogida, incremento de las plazas hoteleras, venta de restaurantes, bares y demás establecimientos similares. Es mucho más que sólo el beneficio del instante, y los casos de Barcelona y Sevilla son dos magníficos ejemplos. Barcelona creció como ciudad, añadió a su fisonomía urbanística lo que desde entonces conocemos como la Villa Olímpica, y que no dejaba de ser una zona degradada del extrarradio. Las dos exposiciones universales, la del 29 y 92, convirtieron a Sevilla en una ciudad completamente diferente. Desde un punto de vista meramente dimensional, también en cuanto a las infraestructuras y comunicaciones –es inevitable citar la apuesta por la Alta Velocidad, y esa ya mítica primera línea que unía la ciudad hispalense con Madrid-, el intento por establecer una concepción contemporánea de la habitabilidad, etc. Es decir, no son sólo los beneficios de los previos y del momento, hablamos de esos otros beneficios que son imposibles de cuantificar, económicamente, pero que son tan perceptibles, tan tangibles, por la ciudadanía desde el primer instante. Y son, además, beneficios que permanecen en el tiempo.
Por otro lado, pensaba y sigo pensando que demasiados líos tenemos como para meternos en otro y, sobre todo, de tan considerable inversión. Empleo una metáfora muy sencilla para explicarlo. En tu propia casa no te enfrentas económicamente a decorar la terraza, cambiar los muebles del salón o renovar la televisión por una más amplia y delgada si tienes goteras en el techo o la lavadora o el frigorífico no te funcionan. No. Primero arreglas las goteras, o el frigorífico y/o lavadora y luego ya veremos, según andemos de cuartos por esa época... sigue leyendo en El Día de Córdoba

miércoles, 11 de septiembre de 2013

CLUB DE LIBROS OLVIDADOS

¿Has olvidado un libro en una habitación de hotel, en una sala de espera, sobre la arena de la playa, o en el asiento del tren? ¿Sí? Tal vez ya pertenezca a este club.
Unos días atrás, mientras almorzaba, una noticia del informativo me sorprendió profundamente: son tantos los libros que se olvidan los clientes en su habitación de hotel que hasta se establece un ranking, que este año ha encabezado la celebérrima 50 sombras de Grey. Me sorprendí doblemente, por el posible destino de esos libros olvidados y por el título que ocupaba el primer lugar (tal vez sus dueños o dueñas ya lo habían aprendido todo y no necesitan “repasar” en casa, quién sabe). Instalado en la duda, atónito, puede que algo angustiado por todos esos libros olvidados, pasé buena parte de la horas siguientes tratando de buscar una explicación a estos abandonos. No podía entender que alguien fuera desprendiéndose así de una parte fundamental de su vida. Los libros no son sólo nuestros compañeros, forman parte de nosotros, nos definen, nos retratan. En este sentido, he de reconocer que me puede la curiosidad y que cada vez que visito una casa ajena lo primero que hago es pasear visualmente por la biblioteca que cobija. Y así he podido suponer/imaginar personalidades, inquietudes, preferencias, pasiones, debilidades, con tan sólo leer los lomos de los libros apilados. Es un ejercicio que me apasiona, y que trato de repetir siempre que se me presenta la ocasión, con disimulo y respeto, sin cuestionar, con prudencia. Alguna vez se me ha escapado una sonrisa, claro, pero nunca ha sido maliciosa, una sonrisa cómplice conmigo mismo, un “lo sabía” porque mis sospechas eran fundadas y estaba en lo cierto. También me sorprendo de cuando en cuando, claro, aún recuerdo la biblioteca de aquel amante de los automóviles tuneados, las camisas de dragones y las retransmisiones nocturnas de lucha que exhibía en sus anaqueles Rojo y negro de Stendhal, Ilusiones perdidas de Balzac y La fiesta del chivo de Vargas Llosa. De la misma manera que me sorprendió la biblioteca de aquel poeta de postín que coleccionaba la historia de los Madelman, todos los libros regalados por los suplementos dominicales y que trataba de esconder, en una esquina, buena parte de las obras de Vázquez-Figueroa. Los heredé de mi padre, me dijo.
Esa misma tarde, tras varias horas de búsqueda, de saltar de un enlace a otro, esquivando pornografía, casas de apuestas y aseguradoras varias, por fin descubrí la existencia de El Club de Libros Olvidados. Una web con aspecto añejo, primitiva en su concepción y formato, que parecía ser el registro... seguir leyendo en El Día de Córdoba