martes, 1 de abril de 2008

GUADALAJARA 2006, RESEÑA MEXICANA


Guadalajara 2006, la tercera entrega del novelista malaleche, comienza su periplo en México, el país que la vio nacer.




Guadalajara
Lunes 31 de Marzo de 2008
Los escritores, dice el ensayista Rafael Reig, no eligen sus temas: los soportan. Avanzan con ellos a cuestas puesto que son los mismos, proles de su creación, responsables del devenir de toda narrativa que presuma de original. Por ello muchas de las buenas obras literarias giran siempre en torno a un mismo tiempo, escena, universo, personaje.Un paradigma de narrador. como el de Salvador Gutiérrez Solís (Córdoba, 1968), quien en el camino de la publicación de varios títulos ha conseguido darle vida a Germán Buenaventura, el Novelista Malaleche, y que en la más reciente entrega,
Guadalajara 2006, se adentra en el mundo de la literatura hispanoamericana con conocimiento de causa. Tanto que la hilarante trama de la novela sucede toda -affaires, revelaciones, hurtos y muerte incluidos- en el marco de la Feria Internacional del Libro de la metrópoli jalisciense.Irónico y punzante, el autor describe los (divertidos) sucesos en torno a la presencia de un grupo de escritores andaluces en la fiesta editorial. Desde los porrazos para "colarse" en la lista de invitados hasta el fatigoso regreso; intervalo donde se delatan falsedades y purezas, y en el que alcanza tiempo para mirar a un país que se debate incrédulo en la retransmisión de la conflictiva investidura del nuevo presidente.Con nombres cifrados o manifiestos los escritores desfilan por la Guadalajara de Gutiérrez Solís: en "el ajetreo de un mercado de abastos, con el griterío de un patio de colegio, con el entusiasmo de un estadio de futbol". Espectadores de un juego insólito en el que "somos como los agricultores: generamos el objeto del negocio, pero no somos el negocio; el dinero está en los intermediarios".Escrita por un narrador convencido de que se pueden albergar varios en uno mismo, Guadalajara 2006 recuerda la novela de Manuel Vázquez Montalbán, El premio, donde Carvalho cabalga en busca del asesino del financiero Lázaro Conesal (quien lava su imagen ante la hacienda convocando al mejor remunerado premio literario) en la misma cena del fallo-entrega.



Mauricio Flores (Diario Milenio)



2 comentarios:

Lombilla dijo...

¡Enhorabuena!

Juan Manuel Gil dijo...

Enhorabuena, amigo!!! Viva el novelista malaleche. Lo más gracioso es que hay quien piensa que nada de eso ocurrió en la gran Guadalajara.