viernes, 30 de enero de 2015

FICCIÓN DE AYER, REALIDAD DE HOY

Leonardo Da Vinci soñó con hombres que volaban, gracias a unas alas articuladas instaladas en sus brazos. Julio Verne imaginó, cien años antes de que sucediera, la llegada del hombre a la Luna. En 2001, una odisea espacial, publicada en 1968, Arthur C. Clarke vaticinaba algunos de los adelantos de los que disfrutamos en la actualidad. Leían la prensa en una pantalla, por ejemplo. Muchas de las ficciones imaginadas en el pasado, esos imposibles que las mentes del ayer entendieron irrealizables, el paso del tiempo, la sociedad del conocimiento y, sobre todo, la lógica de la normalidad están convirtiendo en realidad, afortunadamente en muchos casos. Prosigamos con otras ficciones del ayer, hoy convertidas en realidad. Pensemos en ese terrateniente texano que jamás habría podido imaginar, ni en sus peores pesadillas, que el habitante de la Casa Blanca fuera un hombre negro, como esos trabajadores a los que les negaba todos sus derechos. Barack Obama es una gran y feliz ficción que ha atravesado la puerta de la realidad. En gran medida, desgraciadamente, las mujeres han sido las grandes protagonistas de la ficción, por no decir el imposible, del ayer y también del presente. Mujeres alcaldesas, mujeres rectoras, mujeres abogadas o mujeres presidentas son una realidad que nos ofrece la actualidad –más reciente-, desde antesdeayer como el que dice. No siempre fue así. Pensemos en nuestros padres, en nuestros abuelos, jamás podrían haber imaginado que sus hijos y sus nietos participarían de una realidad que ellos no habrían sido capaces de formular ni en la más remota ficción. El momento que les tocó vivir no alentaba tales vaticinios, todo lo contrario, y ellos mismos se resistían a abrir la puerta que separa la ficción de la realidad.En la mayoría de los casos, la realidad no deja de ser lo que debería ser y entenderse con absoluta normalidad y la ficción es el sueño, el anhelo, por un mundo mejor. Esa normalidad que es incómoda para muchos, se resisten a aceptarla, no la toleran, es una de las señas más significativas y evidentes de la capacidad evolutiva –por no decir integradora-  de una sociedad. Una sociedad en la que conviven todos sus miembros, compartiendo derechos y obligaciones, oportunidades y potencialidades. Una sociedad más efectiva, más rica, más plural, ya que se nutre, y por tanto se enriquece, del cien por cien de sus capacidades. Esta semana ha sido noticia el embarazo de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Lo que debería haber sido una NO noticia... sigue leyendo en El Día de Córdoba 

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