jueves, 15 de julio de 2021

LA VIDA EXTRA DE CARMEN PUERTO

 

Ha llegado estos días a las librerías, así como a las diferentes plataformas de venta digital, Los amantes anónimos, la primera entrega o historia protagonizada por la inspectora Carmen Puerto. No exagero si afirmo que es la publicación que me ha hecho más feliz. Feliz y curado, reparado, eso de la espinita clavada. Y es que esta novela estaba condenada al silencio, a formar parte del oscuro, tenebroso e interminable vagón de los libros perdidos, ya que en su día ni tuvo la oportunidad de iniciar su camino. Un accidente del pasado que prefiero olvidar, ya que propició que pasara tres años sin escribir absolutamente nada, ni una línea, salvo estos artículos semanales en este periódico. Pero un día, tal vez impresionado por las noticias e informaciones que contemplaba y leía, los casos de Diana Quer, Laura Luelmo y Asunta Basterra me sobrecogieron sobremanera, Carmen Puerto, esa policía furibunda, inteligente y sombría, regresó a mi vida. Yo sabía que lo haría, nunca permití que hiciera la maleta, como tampoco me despedí de ella, conscientemente. De esa confluencia de circunstancias surgió El lenguaje de las mareas, en la que narraba la desaparición y búsqueda de dos adolescentes en Punta del Moral, Ayamonte, muy cerca de Portugal. Una novela que sigue sumando lectores, día tras día, que ya cuenta con varias ediciones en varios soportes, y que ha posibilitado, tal y como se tratara de un salvador flotador, que Los amantes anónimos, y por tanto Carmen Puerto, cuente con esta vida extra, o vida nueva, que todavía divago cuál de las dos expresiones debo emplear. En este cúmulo de circunstancias, no me puedo olvidar de la editorial Almuzara, de Manuel Pimentel y Javier Ortega, muy especialmente, que apostaron desde el inicio por El lenguaje de las mareas, convencidos del potencial de su protagonista.

A veces creo que no tenemos en cuenta, sobre todo a quienes la contemplamos desde la cercanía, la importancia de Almuzara. Una editorial que, desde el Sur, reivindicando el Sur en muchos sentidos, se ha convertido, gracias a su buen hacer y perseverancia, en una referencia ineludible en el mercado editorial español y latinoamericano. Y, sobre todo, se ha convertido en un espacio acogedor, cálido, para los autores, que sienten la cercanía, más allá de la tabla de Excel. Regresa Carmen Puerto a su primer caso con energías renovadas, y lo hace con más fuerza, intuición y mal humor que en El lenguaje de las mareas, que se encontraba tocada, débil tras una mala época. En Los amantes anónimos, por decirlo de algún modo, Carmen Puerto es muy Carmen Puerto, en todos los sentidos y en todas sus peculiaridades, que son muchas y muy diversas. Se enfrenta con decisión a un caso en el que se mezclan los asesinos en serie, la corrupción política a la más alta escala, el mundo de la televisión y el de las finanzas o la sociedad de la información. Pero también es Los amantes anónimos una novela sobre el sexo, sobre cómo influye en nuestras vidas y todo lo que somos capaces de hacer por satisfacer nuestros deseos y fantasías, así como también es una historia sobre la soledad. Esa soledad en este mundo tan hiperconectado, paradoja de este tiempo, que cada día es más habitual en nuestra sociedad.

Soy de los que piensan que cuando te ofrecen o conceden una oportunidad hay que dejarse la piel para aprovecharla. Y si te encuentras con una vida extra, tal y como le ha pasado a la Carmen Puerto de Los amantes anónimos, hay que entregarse a fondo y ofrecer lo mejor que tienes. Abrazarse a lo fácil siempre es la peor decisión que podemos tomar. Y aquí lo fácil hubiera sido publicar lo que se publicó. Y NO es lo que hemos hecho. Aunque respeta buena parte de la trama, es otra novela, con un final más atractivo. Una historia mejor estructurada, que conecta con El lenguaje de las mareas y con la que habrá de ser la tercera entrega, y que me encuentro en proceso de redacción. Cuando finalicé la tarea, como no podía ser de otro modo, lo primero que hice fue “enviársela” a Carmen Puerto, para que fuera ella quien diera su veredicto. Nervioso esperé su respuesta, que llegó unas horas después. Sólo dos palabras: ahora sí.


jueves, 20 de mayo de 2021

EL LENGUAJE DE LAS MAREAS, EN EDICIÓN DE BOLSILLO

 

Desde el 25 de mayo, puedes conseguir la edición de bolsillo de El lenguaje de las mareas. Una edición muy cómoda y manejable, fácil de transportar, de cuidado diseño, y a un precio muy económico. 

miércoles, 21 de abril de 2021

LEER, VIVIR, AMAR #DíaDelLibro2021

 

Me ha llevado un tiempo escoger el orden en el que aparecen las tres palabras del título, porque todas las variaciones me gustaban, todas tenían su justificación y todas me representaban. No creo que haya acertado con el título escogido, o tal vez todos los posibles títulos fueran acertados, que también cabe esa posibilidad. Y es que combinar, en mi caso, y seguro que en el caso de muchísimas más personas, leer con vivir y con amar es muy fácil, ya que los tres verbos se conjugan y se desenvuelven, con soltura, en la misma frase. Cada vez que escribo sobre leer, la lectura y los libros, a mi cabeza llegan un sinfín de palabras y expresiones amplia y repetidamente empleadas que, por eso, no dejan de ser ciertas. Por ejemplo, seguro que le suena: quien lee, vive más. Sí, es muy recurrente, pero es que no puede ser más cierta. Gracias a los libros he recorrido las entrañas de los palacios más abrumadores de París en el XIX, me he colado bajo la piel de un asesino en serie, o he soñado con una nueva vida, con otro padre que no era mi padre, en el Nueva York de los 60. He recorrido las tumultuosas calles de El Cairo, Lima o Pekín, he sentido el peso de una espada en mi mano y he descubierto en un mapa dónde se encuentra el tesoro, en aquella hermosa e inaccesible isla. Y todo eso, y mucho más, no lo he leído simplemente, lo he vivido, dentro de mi cabeza, sí, pero con una veracidad tal que no supe diferenciarla de la realidad. En esos momentos, mientras lo leía, era real. Otra frase que se utiliza mucho por estas fechas, especialmente, en torno al Día del Libro, el próximo 23 de abril, es aquello de que la lectura, los libros, nos hacen más libres. Tan simple como cierto. Todos los libros, hasta el peor que podamos leer, esconde una enseñanza, de mayor o menor envergadura, pero enseñanza. Mientras más leemos, más conocimientos adquirimos, y no sólo eso, hablemos de amplitud de miras, de nuevas perspectivas, que los libros nos ofrecen. Sí, porque nos enseñan a contemplar el mundo con otros ojos.

Y ahora voy con una de mis favoritas: quien te regala un libro, no sólo te quiere, también te estima. No sé quién es el creador, pero desde que la escuché por primera vez se me ha quedado y cada vez que puedo la repito. Regalar un libro, y no me refiero a comprar uno de la pila más alta, requiere su tiempo y esfuerzo, porque pretendes que sea consecuente, ajustado, con la personalidad del regalado. O porque pretendes que sienta lo mismo que tú sentiste al leerlo. O porque en ocasiones nos volvemos “futboleros” con determinadas cuestiones, como son los libros, y esa novela que hemos leído es la mejor del mundo mundial y necesitamos aliados en nuestra causa. O por mil motivos más, da igual. Regalar un libro tiene mucho de elegancia, de inteligencia, pero también de admiración por la otra persona. Le debo mucho a los libros, tengo claro que sin la lectura sería otra persona, y doy por hecho que peor, en todos los sentidos. Más neutra, más simple (que no sencilla), más previsible, más gris. Menos yo, o algo parecido.

Motivos más que suficientes, y otros muchos que requerirían de más y más espacio, para celebrar el Día del Libro como se merece. Entrando en las librerías, a las más cercanas, mejor, buscando en los anaqueles, comprando, sí, comprando, que sin dinero no habría ni editoriales, ni librerías, ni escritores ni libros. Tengamos en cuenta que el gran objetivo del 23 de abril, además de recuperar y prestigiar fechas simbólicas, es el de que los lectores y los libros se encuentren, que por lo menos haya ese primer encuentro. Lo siguiente, el gran reto, es que los libros formen parte de nuestras vidas, que los naturalicemos como unos elementos más, rutinarios, cercanos y necesarios, de nuestras existencias. Ese es verdaderamente el gran reto. En este tiempo de vacunas, tenemos en las librerías las más eficaces contra la ignorancia, el aburrimiento y el pensamiento único. No tienen efectos secundarios y puedes administrarte las dosis que consideres, que su consumo abusivo, y hasta su adicción, está considerado como muy beneficioso. Yo, por si las moscas, trato de vacunarme a diario. Leer, vivir, amar.


martes, 30 de marzo de 2021

lunes, 8 de febrero de 2021

SEVILLA, UN TERRITORIO PERFECTO PARA LA NOVELA NEGRA

 

Otro de los ejemplos más sobresalientes de novela negra de gran calidad ambientada en Sevilla viene de la mano de Salvador Gutiérrez Solís (Córdoba, 1968). Tras desarrollar una sólida carrera narrativa jalonada por algunos galardones importantes como el Premio Andalucía de la Crítica (2013), este autor debutó en el terreno negro en 2016 con «Los amantes anónimos» (Stella Maris). En dicha obra dio a conocer a Carmen Puerto, una investigadora atípica porque resuelve casos sin salir de su casa debido a los problemas psicológicos que padece. «Centrar Sevilla como un territorio de novela negra ha sido por admiración a la ciudad. Me siento muy integrado después de vivir veinte años aquí». Carmen vive en la misma calle del escritor, en pleno barrio de Nervión, y debajo de su piso está la peluquería de Jesús, personaje real que conoce bien Gutiérrez Solís.